Espacio de Content

Bisbal, Chenoa, Bustamante o Rosa de España ya son personas (y personajes) del imaginario colectivo. Todos (bueno, no todos vale, pero sí muchos), lloramos/lloraron cuando Rosa no ganó Eurovisión o cuando Chenoa salió en chándal a la calle con el corazón roto. Hace 16 años que Operación Triunfo irrumpió en el hogar de los españoles mediante la Televisión y han hecho falta muchas ediciones, sin pena ni gloria, para que vuelva a convertirse en un fenómeno de masas.

 

Más allá de la selección de concursantes, de sus prodigiosas voces o naturalidad en la Academia, en lo que sí estamos de acuerdo es que este programa ha supuesto un revulsivo en la audiencia y una poderosa lección para las cadenas: la audiencia ya no es cuestión de share en la noche de la emisión, sino que hay que dar, además, la nota en redes.

Espacio de Connections

En 1948 la Sociología denominaba a la audiencia ‘masa’, tomando a los consumidores como cantidades ingentes de personas que, expuestas a estímulos de los medios, eran totalmente manipulables. En 1992 Paul Lazarsfeld y Robert K. Merton se encargaron de negar esta teoría afirmando que los efectos de los medios son limitados y que los espectadores u oyentes no son manipulables y escogen lo que quieren consumir.