José Miguel Martínez Feito

A primeros de marzo, el director de El País, Antonio Caño, publicaba una carta abierta a los empleados del diario en la que anunciaba los primeros pasos para su total digitalización y hacer de él “un gran medio digital de cobertura global”. Decía Caño que ese paso del papel hacia lo digital es uno más de todos los que han de dar “hasta alcanzar nuestro verdadero espacio futuro”. El de la prensa.

El País ha seguido la senda que ya han iniciado otros diarios. Es el caso de The Independent, que alumbra estos días sus últimas ediciones impresas en su camino para ser un medio esencialmente digital. Los motivos que alegaron para esta transición se concretan en cifras: Un crecimiento de la audiencia mensual de su site del 33,3% en el último año hasta alcanzar los 70 millones de usuarios únicos globales.

En 1948 la Sociología denominaba a la audiencia ‘masa’, tomando a los consumidores como cantidades ingentes de personas que, expuestas a estímulos de los medios, eran totalmente manipulables. En 1992 Paul Lazarsfeld y Robert K. Merton se encargaron de negar esta teoría afirmando que los efectos de los medios son limitados y que los espectadores u oyentes no son manipulables y escogen lo que quieren consumir.