Enganchados: ¿Por qué no renunciamos a Facebook?

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Pasamos 46 minutos de media mirando Faccebook, según cifras de la propia red social, y cada segundo se generan 41.000 posts, 1,8 millones de ‘me gusta’ y 350 gigabytes de datos, en palabras de Qmee. La irrupción de otras redes sociales en el terreno de juego (Twitter en 2006, por ejemplo), hizo pensar que el fin de Facebook estaba cada vez más cerca, pero nunca llega. Es más, se encuentra en su mejor momento. Desde su fundación en 2004 no para de crecer en número de usuarios, 1.710 millones según los últimos datos, y tampoco lo hacen sus ingresos (5.825 millones de euros, un resultado 60% mejor que el de hace un año). Lo contrario le ocurre a Twitter, que parece estancado en su crecimiento incluso con los nuevos productos e innovaciones. Entonces, ¿qué es lo que hace que estemos tan enganchados a Facebook?

Hay varios factores que explican este éxito. Para empezar, el propósito principal de la red social: Conectar con otros, independientemente de la región en la que se encuentren, y mostrar nuestro día a día. ¿Cuántos de vosotros habéis contactado con algún familiar al que hacía mucho que no veíais, con algún amigo de la infancia o con alguien que vive en otro país? Seguro que más de uno. Facebook está orientada a compartir fotos e información con gente a la que conocemos y, a menos que así lo queramos, esta información no se hace pública para cualquier persona. Además es una red social fácil, con una interfaz intuitiva en la que es sencillo subir contenido (tanto fotos como texto) y compartir vídeos y gifs. Esto permite que no sea territorio exclusivo de nativos digitales, sino que esté al alcance de cualquiera.

Las publicaciones no son tan efímeras como las de Twitter. Una vez publicadas se mantienen en el muro durante un tiempo y, cada vez que se produce una interacción (un ‘me gusta’ o una respuesta, por ejemplo) vuelve a subir a los primeros puestos de nuevo. Esto dota a Facebook de una sensación de ‘estabilidad’ de la que no goza Twitter, plataforma en la que la comunicación se produce con una rapidez vertiginosa. A pesar de lo que pueda parecer, este ritmo más lento también hace de Facebook una fuente de información frecuente para la lectura relajada, mientras que Twitter destaca por la inmediatez de sus mensajes (muy útiles cuando hay información relevante y de última hora).

Es verdad que cada vez somos más ‘voyeurs’ que creadores de contenidos, o eso aseguraba un estudio de GlobalWebIndex para el Wall Street Journal. Hace tiempo que los usuarios de Facebook dedican más tiempo a mirar lo que otros publican que a crear contenidos propios. Por eso la red social se puso a punto con el desarrollo de nuevas funcionalidades (Facebook Live, para subir vídeos en directo) o con la adquisición de otras (Instagram en 2012, por ejemplo). Sin ir más lejos, hace poco ha creado LifeStage, una red social exclusiva para menores de 21 años, e Instagram Stories para publicar vídeos cortos de 51 segundos. Con ello pretende animar a los usuarios a subir contenido propio y a la vez competir con Snapchat, la red social de moda. Lo visual prima sobre lo textual. Por eso Facebook sigue creciendo a un ritmo imparable, apostando por funciones que permitan compartir contenido audiovisual con nuestros allegados de forma rápida y sencilla. ¿Se estancará Twitter con su formato actual o tratará de adaptarse? 

Foto | Jorge Carballo Jiménez