Audrey, Siri y Scarlett Johansson

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Joaquin Phoenix cayó rendido a los encantos de Samantha, el sistema operativo intuitivo con la voz de Scarlet Johansson en Her. La película se estrenó en 2013 y estaba ambientada en Los Ángeles, en un futuro no muy lejano.

Tan sólo 5 años después vemos cómo la Realidad Virtual y la Inteligencia Artificial han dejado a un lado su tinte futurista y Gartner las situaba hace unos meses en el Peak of Inflated Expectatives. Es decir, que dentro de 5 o 10 años habrán alcanzado su máxima productividad. 

Es obvio que el interés por estas nuevas tecnologías está mejorando a pasos agigantados. De hecho, una encuesta reciente de Gartner revela que el 59% de las empresas están recopilando información para desarrollar una estrategia de Inteligencia Artificial, mientras que el resto ya está experimentando o desarrollándola. 

Siri, el primer asistente virtual avanzado quizás sea el más conocido, pero también está Alexa y el adorable robot dorado de Alibaba, que es tan tierno que recuerda a los robots de los dibujos animados. 

Sin embargo, la primera tecnología de estas características se llamaba Audrey. Bajo este nombre se encontraba un sistema de reconocimiento automático del habla, que lo desarrollaron los Laboratorios Bell en 1952. Pero solo era capaz de reconocer números absolutos, como explican en el blog de Alisys. 

Más tarde llegó, de la mano de IBM, Shoebox, que procesaba números y operaciones matemáticas sencillas. Después fue el turno de Harpy, que ya tenía capacidad para entender 1.000 palabras. 

En los 80 las investigaciones se centraron en el Hidden Markov Model, que funcionaba con las probabilidades estadísticas de que una palabra siguiera a otra. Una década después llega el reconocimiento de voz al ordenador de la mano de las grandes compañías informáticas como Microsoft o IBM.

El objetivo de las marcas con el desarrollo de estos asistentes es mejorar la experiencia de cliente y ofrecer una atención personalizada, sin someterse a horarios o festivos. 

Detrás de estos asistentes está la Inteligencia Artificial y la promesa de soluciones de aprendizaje automático que mejorarán en los próximos años. Pero no olvidemos que estos asistentes son el avatar, cara y voz de las marcas. Al igual que se puede generar engagement se puede romper la confianza del consumidor.  

Más allá de una táctica, está la estrategia de una marca; más allá de los silos están los sistemas de conexiones que permiten conectar realmente con el consumidor. Usemos los asistentes y la Realidad Virtual de forma integrada con los objetivos de la marca. Hagamos de esta película, una historia de amor entre las marcas y las personas.