Reflexionando sobre el patrocinio deportivo

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El sueño español en El Mundial de Fútbol 2018 ha tocado su fin. Ya no hay besos entre reporteras y porteros, ni suena el ‘Iniesta de mi vida’… Pero este mundial, al igual que el resto de eventos que se engloban dentro del patrocinio deportivo, nos dejan interesantes insights sobre los que reflexionar. 

 

Los eventos de tal magnitud ofrecen una gran visibilidad a las marcas, ROI, engagement con el consumidor pero también puede tener alguna arista como puede ser el copatrocinio con otros marcas que tengan diferentes valores, el mal resultado de nuestro patrocinado o incluso elegir un evento o deporte que no se identifique con la marca.

Uno de los errores más recurrentes es ver las acciones de patrocinio como un momento puntual–mientras que dura el evento– pero las estrategias no deben ser tan cortoplacistas, sino que los anunciantes deben sacar un mayor provecho a los patrocinios y desestacionalizarlos.

Los anunciantes, al igual que tienen marcas con valores, deben apostar por patrocinios con valores, con los que se sientan identificados y que respeten su ausencia. Solo así encontrarán el lugar de su marca (brand space).

 

Deporte & Tecnología, con mucho juego por delante

Con las nuevas posibilidades tecnológicas en los próximos años veremos cómo el espectáculo será clave para llegar a la audiencia. Es decir, habrá un cambio en el tipo de contenido y en los soportes, otorgando un mayor protagonismo al resto de medios.

La tecnología  también ha permitido sofisticar los patrocinios deportivos y, especialmente, ha contribuido a cambiar la narrativa de las marcas. El fenómeno multipantalla y el interés por el contenido han permitido que la retransmisión de eventos deportivos sea multicanal, en diferentes formatos e ideada para captar la atención de la audiencia. Podemos hablar del sportainment, una revisión del marketing deportivo que combina deporte y entretenimiento para conseguir captar la atención y dar gran visibilidad como podría ser la retransmisión de los partidos de la NBA.

La Realidad Virtual y Aumentada permitirán una experiencia más inmersiva, como por ejemplo, ver el partido desde el propio estadio con unas gafas o sentir la ovación de la grada al marcar un gol. No podemos olvidar que los deportes son una fuente de emociones y las nuevas tecnologías nos ayudarán a potenciarlas y, por ende, generar mayor engagement con el consumidor. 

Además no podemos obviar el boom de los eSports, que ratifican la teoría del sportainment y ofrecen un área con gran potencial –especialmente para los públicos más jóvenes– para las marcas con unas audiencias que superarán los 100 millones en 2020.

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