Haz contenido de calidad o no lo hagas

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Alcanzar al usuario de manera significativa es todo un reto. Su atención, cada vez más escasa, se fragmenta entre múltiples canales para llegar hasta ellos y los dispositivos desde los que se conectan. Estos no hacen más que aumentar, y en 2021 habrá 28.000 millones de dispositivos conectados, según el último Ericsson Mobility Report. Un contenido potente en los medios adecuados pasa por ser una de las soluciones a esta atención tan efímera.

No todo vale con tal de generar tráfico y monetizar. Existe una fiebre desmedida por la palabra ‘viral’. Parece ser un requisito indispensable para que un contenido sea lo suficientemente bueno. Sin embargo, antes de invertir dinero en producciones costosas o contenidos carentes de valor para la marca, vale la pena pararse a reflexionar sobre qué puede ofrecer esa marca, en qué es diferente y cómo puede expresarlo. Es la mejor manera de reflejar lo mejor que tiene y volcarlo de manera coherente en el contenido, pensando al mismo tiempo en la audiencia que tenemos y a la que nos gustaría llegar.

Fijémonos en el negocio editorial y la manera que tiene de publicar sus contenidos. Pensemos en una página web de información o entretenimiento que nos gusta y que seguimos por el interés de lo que cuenta, la emoción que nos despierta o la expectativa que nos crea la espera de otro capítulo, reportaje, vídeo, noticia… La consistencia y regularidad en el lanzamiento de contenidos mantiene a una audiencia sedienta de nuevas publicaciones. No se trata tanto de ser el primero como de ser el mejor. El mejor pensando cómo crear contenido que al usuario realmente le apetezca consumir, que busque por él mismo de manera libre.

 

IKEA, por ejemplo, lanzó una iniciativa llamada ‘Soft toys for education’ junto a Save the Children y Unicef. El vídeo acumula casi 36.000 visitas en YouTube, y en él vemos a muchos peluches llevando libros, fabricando lápices de colores… Todo ello mientras explican que por cada peluche de IKEA que se compra, la compañía dona un euro para el desarrollo de la educación en países desfavorecidos.

 

En Reino Unido funcionó tan bien que se confeccionaron otros vídeos cortos a nivel local. En las ‘Teddy Talks’ (charlas con un osito de peluche) varios niños comentan lo que piensan acerca de temas como, por ejemplo por qué sus padres no juegan. En los demás vídeos, los peluches del primer spot cuentan cuentos con las voces de actores, presentadores o periodistas conocidos en el país.

Estos vídeos tienen un promedio de 2.000 visitas cada uno. Una audiencia modesta, pero fiel y pendiente de cada nueva publicación. Su relevancia y la manera en que realizamos la conexión de estas publicaciones con la audiencia hacen que perduren en el tiempo y que sean atractivas a medio-largo plazo. Por eso las marcas que triunfan hacen contenido de calidad e invierten más tiempo en pensar cómo pueden diferenciarse y cómo pueden enganchar a su público con cada novedad. No más contenido desconectado de los canales digitales ni de la audiencia, ni tampoco inútil o carente de valor. Necesitamos el que preserva la coherencia de marca, aglutina buenas ideas, provoca emoción y destila calidad. Contenido, además, conducido para generar la mejor conexión con la audiencia.

 

Foto | Les Chatfield