Yo soy aquel negrito…

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Seguro que tú también has tarareado la canción del Cola Cao al empezar este post. Son miles los jingles que inundaron radios y televisiones como la chica nueva de Farala; el adorado –y posteriormente cansino– Edu de Airtel; el Repetimos de Danone; el emotivo –y aún vigente– Vuelve de El Almendro o las gambas y los chopitos de la ONCE.

Poco a poco, la cultura audivisual se impuso y la imagen adquirió un mayor protagonismo, incluso eclipsando al audio y relegándolo a un segundo plano. ¡Cuántos videos se han diseñado para ser escuchados sin audio en las Redes Sociales! Pero… las modas vuelven. Es el momento de desempolvar los pantalones de campana y el audio, que es el nuevo negro.

Hace unas semanas os hablábamos de la Voz como tendencia para este año a la que habría que seguir la pista, ya que adquirirá un papel clave en el SEO y será un potente generador de insights, especialmente para conocer los estados de ánimo.

Y hoy quiero reflexionar sobre la vuelta del audio como canal cada vez más atractivo para los anunciantes, dada su capacidad líquida para completar huecos en el funnel de compra y, sobre todo, la inmersión emotiva que proporciona. 

La música es la banda sonora de nuestra vida y nos acompaña, conectando emocionalmente con nosotros, a lo largo del día. Y con las nuevas tecnologías y el streaming la publicidad en audio es más efectiva que nunca; así las marcas se entremezclan con la cotidianidad de nuestra vida y en momentos clave. Es más, según el estudio de GroupM Streaming state of Mind, podemos hablar del segmento streamers.

Los streamers priorizan el acceso a los contenidos por encima de la posesión de los mismos. Es preferible poder disfrutar de los contenidos a su manera, donde quieran y en cualquier dispositivo. 

Las plataformas de streaming como Spotify, en su mayoría, incluyen funcionalidades de curación del contenido y un  fantástico sistema de recomendaciones basado en patrones de uso del internauta. Es por ello que los consumidores esperan que las recomendaciones sean acordes a lo que ya han escuchado; es decir, contenidos personalizados.

Se trata de personas muy involucradas con el contenido que están consumiendo y que aceptan recibir publicidad a cambio de disfrutar de éste de forma gratuita. Es por ello que el análisis de sus ‘momentos y estados de ánimo’ particulares pueden ayudar mucho a los profesionales del marketing a la hora de ofrecerles publicidad relevante y acorde con sus gustos, intereses y contexto.

Pero no sólo las plataformas de streaming están experimentando un auge, sino también los podcast, que cuentan con audiencia definida y fiel, o incluso las identidades sonoras. En esta época de voces Siris y Alexas, las marcas deben luchar por su supervivencia, por su esencia y por su identidad. Y como el diablo está en los detalles…luchen por encontrar su I´m loving it o su Siempre CocaColaaaa.

Ya lo saben: el audio es el nuevo negro. Así que… Súbeme la radio, que esta es mi canción. 

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