Palabras como m-commerce, big data, Internet of Things o wearables no dejan de aparecer por doquier como tendencia, a pesar de que algunas son ya una realidad en nuestra vida cotidiana. Y, si en algo se insiste estos años, es en que vivimos en la era del Contenido y el Contexto. Oímos que la mejor manera de diferenciarse y de seguir siendo competitivos es crear contenidos de calidad, interesantes, atractivos y que aporten valor. Yendo más allá, los que más nos calan e impactan son los audiovisuales. YouTube es la red social del vídeo por excelencia y se dice que es la televisión del futuro. Google, incluso, ya ha recomendado a las marcas con foco en la audiencia de entre 16 y 34 años que inviertan un 24% de su presupuesto de TV a YouTube.

Mi madre siempre me decía que “Las mejores esencias se guardan en frascos pequeños”. Encierra lo pequeño un gran tesoro que debe ser cuidadosamente mimado y atendido. Más allá de grandilocuencias, vivimos de pequeños recuerdos, pequeños instantes que dan luz a lo que somos y que nos definen. Y de esta filosofía bebe el marketing que viene, con el objetivo de focalizarse en los momentos que hacen única la vida de todo ser humano.

Un estudio de BT lo confirmaba hace poco: La tienda física no ha muerto y tampoco se espera que vaya a hacerlo. Las tiendas online y físicas no sólo coexisten, sino que se complementan perfectamente. El consumidor ha cambiado su forma de comprar y el sector retail está sabiendo adaptarse a lo que la sociedad digital demanda: Omnicanalidad. El usuario se relaciona con la marca desde múltiples touchpoints hasta decidirse a comprar. Y, de hecho, uno de cada tres consumidores empieza el proceso de compra en la web de la compañía, aunque finalmente compren en una tienda en la mayoría de los casos. El mundo online y el offline se complementan para enriquecer la experiencia de compra.

Hace poco tiempo tuve acceso a un artículo -perdón por no citar la fuente, sinceramente no me acuerdo- que venía a decir que nuestra industria, el sector de la publicidad, está abocado a un proceso de cambio constante en el que el factor tecnológico, las nuevas formas de consumo de medios, la complejidad cada vez mayor de alcanzar a ciertos segmentos de consumidores e imagino que también los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad, están llevando tanto a agencias como a anunciantes a una vertiginosa carrera por innovar -aquí reto a los lectores a que aporten su definición de “innovación”- para no quedarse rezagados.

MediaCom ha ganado, por segundo año consecutivo, un Premio Digital Execs en la categoría 'Intensidad y éxito en Comunicación y Publicidad en Medios Digitales’. Lo ha hecho con un caso para Vitalínea cuyo resumen os dejamos aquí abajo. Un caso del que aprender con el sello MediaCom. 

Siempre me ha gustado participar en charlas sectoriales, debates y eventos. Es un pretexto para poder compartir con otros colegas opiniones y reflexiones, y enriquecer así el punto de vista personal. Precisamente, el otro día me invitaron a participar en una mesa redonda en el marco de Zinc Shower 2016. Bajo el título ‘Transformación en la Publicidad a través de la Programática’, pudimos intercambiar impresiones Mamel Redondo –Director Marketing Digital en El Corte Inglés–, Remi Boudard –Account Director EMEA de AppNexus– y yo, moderados por Israel Ruesga –Head of Programmatic & Data en Prisa Brand Solutions–.

¿Te has resistido a descargarte Whatsapp? ¿Conoces a alguien que no lo tenga? Lo dudo, aunque con la vuelta a lo ‘vintage’ tal vez es posible que en tu familia o grupo de amigos tengas esa ‘rara avis’. Consérvale! Debe ser un tipo interesante y singular con el que conservar.

Llevamos tiempo hablando de un consumidor que utiliza su poder para controlar las marcas pero, sinceramente, no estoy tan seguro de que quiera dominar nada.

Quizás sea simplemente que la movilidad ha cambiado su forma de relacionarse con lo que le gusta y que la tecnología lo ha hecho posible. Esto le ha sitúa en un punto diferente al que ha ocupado durante años. Se informa, se entretiene, comparte y en ocasiones también compra… Hasta ahí, nada nuevo. La principal diferencia es que ahora en gran medida lo hace a través de medios conectados.

Mirada desafiante al frente y aspecto impecable. Desde un sillón y cigarro en mano, Don Draper me escudriña, atónito e incrédulo por los cambios que han modificado el ecosistema tradicional de la planificación publicitaria. Es probable que, tras asomarse a la actualidad y analizar con él cómo está el sector de la Publicidad actual, no vuelva a ser el mismo. Lejos de épocas en las que los esfuerzos se concentraban en un abanico menos extenso de medios, ahora la variedad de soportes fragmenta las cabezas de todas las agencias, midiendo constantemente los rendimientos de su creatividad y planificando más por momentos de consumo que por medios. Señor Draper, no se angustie. Nosotros se lo explicamos.

Es recurrente en foros de debate y en ponencias hablar de cómo ha cambiado la comunicación. Agencias, marcas, institutos de investigación… todos coinciden en que la manera en la que la sociedad consume hoy los medios es completamente diferente a la de hace unos años. Así lo contrastan los datos: cada sesenta segundos se suben cinco millones de vídeos a YouTube, se comparten 2,5 millones de fotos y estados en Facebook, se comparten más de medio millón de imágenes por WhatsApp e Instagram… En fin, la lista es larga y el espacio corto.

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